Sugerida por...Paulus de Best

1. Ordenar por docenas, o dividir en docenas.
2. Incluir a alguien entre gentes de calidad inferior.
3. Volver a alguien mediocre o vulgar.
2. Incluir a alguien entre gentes de calidad inferior.
3. Volver a alguien mediocre o vulgar.
¡Ah, el adocenamiento!: el noble arte de ordenar por docenas... o también de convertir el talento y lo sobresaliente en algo sencillamente mediocre o vulgar...
...En este último sentido, encontramos un texto de Jean Claude Michéa (1950) -escritor y maestro de filosofía francés-, quien en su libelo titulado: La escuela de la ignorancia y sus condiciones modernas, hace un alegato sobre los fines y logros educativos en los países desarrollados y los estragos que ocasiona el borreguismo en la enseñanza: en lugar de enriquecer lo que se consigue es adocenar y cargar de miedos a la imaginación.
Por su parte nuestro custodio Paulus de Best nos aporta su desenfadada y original perspectiva del término :
Me divierte la superposición de campos semánticos y la desviación semántica de derivados de una raíz. Así, distribuir por docenas, adocenar, deriva a vulgar, sin criterio ni voluntad propia cuando se habla del adjetivo o participio adocenado. No sé si tiene algo que ver con el orden militar, en que un cabo manda un pelotón, formado por un máximo de doce hombres, pero por experiencia sé que el criterio que predomina en ese orden es el de quien manda la docena y no de quien la compone (como debe ser en el orden militar, por otra parte).
Así que ya lo sabéis, queridos lectores, mantened y cultivad siempre un espíritu curioso e inquisitivo; no os dejéis adocenar jamás por la incesante marea del borreguismo... ¡hasta el próximo descubrimiento!










